Investigadores de la Universidad de Pensilvania han descubierto una nueva aplicación para la hidralazina, un fármaco comúnmente recetado para la hipertensión. Publicado en la revista Science, el estudio revela que este medicamento puede inhibir el avance de tumores cerebrales de rápido crecimiento, como el glioblastoma
La hidralazina, uno de los vasodilatadores más antiguos, actúa bloqueando una enzima llamada ADO (2-aminoetanotiol dioxigenasa), la cual funciona como un sensor de oxígeno en el cuerpo. Esta enzima también juega un papel crucial en la supervivencia de las células del glioblastoma, uno de los cánceres cerebrales más letales y difíciles de tratar.
Al inhibir la enzima ADO, la hidralazina provoca que las células tumorales entren en un estado conocido como senescencia, en el cual dejan de dividirse. Este proceso detiene el crecimiento del tumor sin causar inflamación adicional o generar resistencia al tratamiento.
Este descubrimiento no solo arroja luz sobre el mecanismo de acción de un medicamento ampliamente utilizado, sino que también abre nuevas vías para el desarrollo de tratamientos oncológicos. El equipo de investigación ahora planea diseñar inhibidores de la enzima ADO más selectivos y dirigidos específicamente al tejido tumoral cerebral.