La preocupación invade a los conservacionistas y autoridades del Parque Nacional El Impenetrable, en Chaco, ante la enigmática desaparición de Acaí, una hembra de yaguareté que formaba parte del vital proyecto de reintroducción de la especie. La alarma se encendió cuando el collar satelital que portaba el animal, fundamental para monitorear sus movimientos y asegurar su bienestar, dejó de emitir señal de un momento a otro. Los expertos de la Fundación Rewilding Argentina descartan una falla técnica casual, ya que el dispositivo dejó de reportar ubicación sin enviar las alertas previas de batería baja o inmovilidad, lo que sugiere una intervención humana directa y malintencionada.
Las hipótesis más firmes apuntan a un caso de caza furtiva, un flagelo que amenaza constantemente a la fauna protegida de la región. Se sospecha que Acaí pudo haber sido abatida por cazadores y que su collar fue destruido intencionalmente o arrojado al río para ocultar la evidencia del crimen. La gravedad del hecho radica no solo en la posible muerte de un ejemplar de una especie en peligro crítico de extinción —declarada Monumento Natural Nacional—, sino en la pérdida de una hembra con capacidad reproductiva, lo cual representa un duro golpe para los esfuerzos de repoblar el monte chaqueño con su máximo depredador.
Ante el hermetismo que suele rodear a estos delitos en las zonas rurales, se ha decidido lanzar una oferta de recompensa económica para intentar quebrar el "pacto de silencio" que protege a los posibles culpables. Las autoridades judiciales y ambientales esperan que este incentivo motive a testigos o baqueanos de la zona a aportar información veraz que permita esclarecer el destino de la yaguareté y dar con los responsables. Mientras tanto, se han intensificado los patrullajes y rastrillajes en el área donde se registró la última posición del animal, en una búsqueda desesperada por encontrar respuestas y justicia para Acaí.