El mercado cambiario terminó la semana con una tendencia alcista, interrumpiendo la estabilidad que había caracterizado a las últimas jornadas. El dólar libre registró un incremento en su cotización de venta este viernes, un movimiento que fue replicado con mayor fuerza por los dólares financieros, tanto el MEP como el Contado con Liquidación (CCL). Esta reacción de las divisas paralelas generó una leve ampliación de la brecha cambiaria respecto al dólar oficial, encendiendo las alertas en la City porteña tras varias semanas de tranquilidad nominal.
Según coinciden los principales operadores y analistas del mercado, el motor detrás de este despertar de la divisa norteamericana fueron las compras atribuidas al Tesoro Nacional. Se detectó una fuerte demanda de dólares por parte del Ministerio de Economía, que habría salido a la plaza a adquirir divisas para asegurar el pago de los próximos vencimientos de deuda soberana en moneda extranjera. Esta intervención oficial, necesaria para cumplir con los acreedores sin afectar las reservas netas del Banco Central, inyectó presión compradora en un mercado que venía con poco volumen, empujando inevitablemente los precios hacia arriba.
A pesar de este repunte, el escenario general no muestra signos de descontrol, aunque sí marca un cambio de clima. El dólar mayorista continúa con su ritmo de microdevaluaciones diarias (crawling peg) preestablecido por el equipo económico, manteniéndose como ancla nominal. Sin embargo, la suba de los financieros es seguida de cerca por los inversores, quienes interpretan estos movimientos como una señal de que, a pesar del superávit fiscal y la baja de la inflación, la disponibilidad de dólares sigue siendo un recurso escaso y estratégico que el Gobierno debe administrar con precisión quirúrgica para evitar saltos bruscos.