La Cancillería rechazó la “incursión militar británica”, que se produjo días pasados en aguas territoriales argentinas, lo que constituye una “violación de los compromisos asumidos por ambos países”, expresó la institución gubernamental a través de un comunicado.
Por instrucción del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, se presentó una protesta formal ante las autoridades de la embajada británica en Buenos Aires, luego de haberse confirmado que el buque HMS Medway —destacado en las islas Malvinas— ingresó al territorio argentino sin la debida autorización.
Esta tarde, y a través de un posteo en su cuenta de la red social X, el funcionario escribió: “En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses”.
A continuación, Quirno subió una copia del comunicado enviado a la representación diplomática del Reino Unido, en el cual el gobierno argentino expresó su “enérgico rechazo” a las maniobras realizadas por el navío en cuestión, las cuales “profundizan la tensión en el Atlántico Sur”, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
Esa acción “se suma a una política sostenida de actos unilaterales incompatibles con la resolución de las Naciones Unidas y con el deber de ambas partes de abstenerse de alterar la situación, mientras la disputa de soberanía siga pendiente de resolución”, según consta en la nota, y añade que la postura británica “desconoce el mandato reiterado de la comunidad internacional y obstaculiza el esfuerzo argentino por avanzar hacia una solución pacífica”.
“La República Argentina reafirma, una vez más, sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, concluye el comunicado.
El incidente que originó el conflicto diplomático se produjo entre el 1 y el 2 de este mes, cuando el barco HMS Medway navegó en aguas de jurisdicción argentina, a la altura de Santa Cruz y Tierra del Fuego, sin haber solicitado la autorización correspondiente; además fue detectado por la Armada nacional, cuyo personal hizo un seguimiento de su desplazamiento, que tenía como destino final la ciudad chilena de Punta Arenas.