El sorteo del Quini 6 de este domingo dejó una noticia impactante para el mundo de las apuestas en Argentina: un solitario ganador acertó los seis números en la modalidad "Revancha" y se adjudicó un pozo extraordinario de 8.800 millones de pesos. La jugada, que se convirtió instantáneamente en una de las más importantes del año, transformará la vida del afortunado (o afortunada), aunque la cifra final que ingresará a su cuenta bancaria será considerablemente menor a la anunciada en la pantalla televisiva debido a la normativa fiscal vigente.
Como sucede con todos los juegos de azar de esta envergadura, la alegría del ganador tiene un "socio" inevitable: el Estado. Según la Ley 20.630, que regula el impuesto a los premios de sorteos y concursos deportivos, se debe aplicar una retención específica sobre el monto bruto. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) aplicará una alícuota que, tras los cálculos técnicos sobre el 90% del premio, representa una quita efectiva cercana al 27,90% del total. Esto significa que el fisco se quedará con una suma aproximada de 2.455 millones de pesos en concepto de impuestos de manera automática.
Pasando los números en limpio, el ganador verá depositada en su cuenta una cifra de bolsillo que rondará los 6.345 millones de pesos. Si bien el recorte es multimillonario, el monto neto sigue siendo una fortuna capaz de asegurar el futuro financiero de varias generaciones. Por otra parte, la buena suerte también alcanzó al agenciero que vendió el ticket ganador, quien recibirá el tradicional "premio estímulo" (habitualmente el 1% del pozo), aunque este ingreso extra también estará sujeto a las mismas retenciones impositivas por parte del organismo recaudador.