Semáforo amarillo: el oficialismo salió entero de la sesión XL en Diputados, pero quedaron luces de alerta

 

Si fuera un partido de fútbol, podría decirse que el oficialismo "ganó sin convencer", al analizar el resultado global de la sesión maratónica que transcurrió entre el mediodía del miércoles y la madrugada de este jueves. 

La fotografías del quórum y de cada una de las votaciones permite hacer una radiografía sobre el estado de la relación del Gobierno nacional con los gobernadores aliados, que son quienes proporcionan los resortes de gobernabilidad en el Congreso.

Salvó la ropa en la votación del proyecto sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero cortando clavos y dejando dudas, con varios aliados marcándole la cancha e instalando luces de alerta de cara el futuro cercano.

Esta iniciativa, que comprendía la reposición de la Ley de Tierras del kirchnerismo, se aprobó muy al filo, con 124 votos a favor, 119 en contra y seis abstenciones.

Las abstenciones de los cinco diputados cordobeses de Provincias Unidas (a los que se sumó en el mismo sentido del voto el larretista Álvaro González) fueron claves, ya que si el gobernador Martín Llaryora decidía ir en contra, la ley se caía.

La ley de Discapacidad, blindada con más de dos tercios

La mejor noticia para el oficialismo -aunque no demasiado festejada por sectores de la Casa Rosada, que se atan al mástil del ajuste incluso en áreas extremadamente sensibles socialmente- fue la media sanción de la nueva ley de Discapacidad, que primero acordó con el presidente del bloque de Argentina Federal, Oscar Herrera Ahuad, y a último momento sumó al peronismo, que terminó cediendo.

Con la cosecha de 237 votos positivos contra apenas nueve rechazos y cuatro abstenciones, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, fabricó una mayoría aplastante de más de dos tercios que constituye en sí mismo un mensaje de fortaleza institucional y sirve para desanimar una eventual tentación vetadora del presidente Javier Milei.

El jefe de Estado ya vetó en agosto del año pasado la ley de emergencia a través del Decreto 534/2025 (revertido posteriormente con la insistencia opositora), pero ahora el escenario es complemente diferente: se trata de una ley impulsada por el propio oficialismo de la Cámara de Diputados, que va abiertamente a contramano del desguace del sistema de protección a la discapacidad que el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, firmó en el proyecto original de Presupuesto 2027.

La imagen global se opacó en el epílogo de la sesión cuando, pasadas las 3 de la madrugada, La Libertad Avanza no pudo imponer su poco convincente proyecto de Endeudamiento Familiar (de factura bastante pobre, acotado a un recetario de educación financiera) y tuvo que mocionar la vuelta a comisiones.

Ni siquiera esta votación le fue sencilla: se salvó con los justo gracias a los servicios de los cinco diputados cordobeses de Provincias Unidas que se abstuvieron. 

Fueron 121 votos a favor contra 117 en contra. Y las abstenciones de Juan Schiaretti, Alejandra Torres, Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca y Carolina Basualdo.

De no ser por la ayuda salvadora de Llaryora, la oposición más dura podría haber aprobado su propio proyecto sobre alivio y regularización de deudas familiares, quedándose con el tiro del final.

Con cierta fortuna, y habiendo sudado la gota gorda, le terminó saliendo bien al oficialismo: a diferencia de los emplazamientos, la moción votada de vuelta a comisión no impone fechas de tratamiento, con lo cual La Libertad Avanza, que controla las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor, podrá perfectamente cajonear el proyecto y dormir un debate sumamente incómodo para el Gobierno nacional.

El quórum

El oficialismo superó la primera prueba de la jornada al asegurarse el quórum. Sorprendió, eso sí, la ausencia de los diputados del MID.

El fiel de la balanza, que inclinaron la cuenta a favor del oficialismo, fueron otra vez los diputados cordobeses de Provincias Unidas, quienes dieron quórum. 

Llaryora volvió a confirmar su juego impredecible y zigzagueante: la semana pasada habían dado quórum a la sesión opositora que tenía como objetivo voltear el DNU 70/23, lo que provocó el enojo de Martín Menem.

Ayer también dieron quórum los jujeños Jorge "Colo" Rizzotti y María Inés Zigarán, quienes suelen tener posturas erráticas y no siempre colaboran con el Gobierno. 

Sin embargo, el gobernador Carlos Sadir viene dando muestras de subordinación a la Casa Rosada: la semana pasada quitó a Zigarán del quórum pese a que la radical había puesto su firma en la convocatoria de la sesión para derribar el el mega DNU presidencial.

El oficialismo también sumó ayer al quórum al trío de Elijo Catamarca, que la semana pasada desairó al Gobierno al nutrir la convocatoria de la oposición dura. Al igual que Llaryora, el gobernador Raúl Jalil suele repartir gestos.

La rebelión de Jaldo, de Jalil y del MID

El bloque Independencia alineado al gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, dio quórum a la sesión, pero sacudió el tablero en la primera votación, cuando se trató el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

El tridente tucumano compuesto por Javier Noguera, Gladys Medina y Elia Fernández votó en contra de este proyecto que establece cambios en el régimen de expropiaciones y desalojos, además de restituir la Ley de Tierras (inclusive dos de ellos votaron en contra de este capítulo en particular).

La misma tesitura adoptó el trío de Elijo Catamarca: Sebastián Nóblega, Fernanda Ávila, Fernando Monguillot rechazaron este proyecto del oficialismo.

El bloque del MID, integrado por Oscar Zago y Eduardo Falcone, ya había dado la primera señal de diferenciación al no dar quórum a la sesión. Y luego ratificó la postura díscola al votar en contra del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

También generó algo de asombro el voto en contra de la diputada de La Neuquinidad Karina Maureira, quien sigue órdenes del gobernador Rolando Figueroa.

Tanto Jaldo como Jalil volvieron a marcarle la cancha al Gobierno cuando sus diputados marcaron su voto de rechazo a la vuelta a comisiones del proyecto de morosidad familiar.

El MID, en este caso, se ausentó, y los cordobeses de Llaryora ayudaron indirectamente al oficialismo absteniéndose. 

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