En el tercer trimestre de 2025, la tasa de desocupación en Argentina se ubicó en 6,6 %, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Esta cifra representa una mejora frente al trimestre anterior, aunque continúa existiendo un número significativo de personas que no logran insertarse en el mercado laboral activo.
Ese porcentaje implica que más de 1 millón de personas seguían buscando trabajo en forma activa y estaban disponibles para trabajar en el período, lo cual muestra que, pese a la reducción en la tasa, la problemática del empleo persiste especialmente para ciertos grupos demográficos.
La mejora en la tasa de desocupación se explica en parte por una mayor participación laboral, con más personas buscando empleo y que, al encontrar alguna ocupación, redujeron la proporción de desocupados sobre la población activa. Sin embargo, desde algunos sectores técnicos se advierte que esta reducción puede deberse también a trabajos de menor calidad o informalidad, fenómenos que no siempre se reflejan plenamente en los indicadores principales.
Al desagregar los datos, se observa que el descenso en el desempleo no fue homogéneo entre todos los segmentos: las tasas entre jóvenes y mujeres continuaron siendo más altas que el promedio general, lo que plantea desafíos estructurales para las políticas de empleo.
El informe también destaca que, aunque el indicador de desocupación bajó, la subutilización y la precariedad laboral siguen siendo temas sensibles: una parte importante de quienes tienen trabajo lo hace en condiciones de inestabilidad o en empleos con ingresos bajos.
En síntesis, mientras que la caída de la desocupación al 6,6 % representa una señal positiva para la economía argentina, el hecho de que haya todavía más de un millón de personas buscando empleo activamente y las preocupaciones relacionadas con la calidad del trabajo subrayan retos persistentes en el mercado laboral.