Científicos argentinos analizaron la relación entre la cantidad de especies de cetáceos y sus roles ecológicos en el océano a lo largo de 50 millones de años de historia, y aportaron un nuevo marco cuantitativo para entender el éxito evolutivo de ballenas y delfines.

El trabajo, publicado en Nature Communications, fue realizado por científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y analizó tres momentos clave:
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, a través de modelos cuantitativos, los especialistas determinaron que los principales eventos de radiación, es decir, los períodos de rápida diversificación en los cetáceos, transformaron la organización de los nichos ecológicos de estas especies.
En ese sentido, los cientificos se centraron en dos aspectos principales:
"Evaluamos cómo estos distintos factores ecológicos influyeron en el éxito evolutivo de las especies y, cruzando ambos enfoques, pudimos determinar la relación entre dichos factores y la diversidad taxonómica a lo largo del tiempo”, explicó la investigadora Mónica Buono.
Uno de los descubrimientos más importantes de este trabajo tiene que ver con el desacople observado entre el número de especies, la disparidad ecológica y la variedad de roles.
Durante el Mioceno se observó una gran variedad de especies pero con una disparidad ecológica relativamente baja. Durante el Plio-Pleistoceno, se produjo la desaparición de una gran cantidad de especies pero prácticamente sin alterar sus roles en el ecosistema.

Los especialistas indican que este hallazgo sugiere que para mantener el equilibrio ecológico, a veces no basta con contar con una gran variedad de especies, sino que se deben mantener los roles críticos (como los grandes filtradores o los superdepredadores), independientemente de cuántas especies los representen.
Este descubrimiento es contrario a la hipótesis inicial, que sugería que la diversidad taxonómica estaría fuertemente condicionada por los factores climáticos o variables ecológicas específicas