Según analistas, el panorama económico de Argentina entra en una nueva fase: el dólar oficial retrocedió por debajo de los $1.450, las tasas de interés cayeron sustancialmente y los inversores vuelven a ver oportunidades, tras las elecciones que despejaron, al menos momentáneamente, el denominado “riesgo Kuka”.
El informe señala que, tras un período de estancamiento, la actividad económica empieza a mostrar señales de recuperación: las automotrices retomaron planes de financiación a tasa cero, los créditos hipotecarios bajaron y las PyMEs están financiando cheques a tasas del 40 % anual, frente al 70 % que pagaban antes de los comicios.
Para 2026, los analistas que participan del Banco Central de la República Argentina (BCRA) estiman un crecimiento de cerca del 4 %, aunque con opciones de llegar al 7 %-10 % “en el mejor de los casos”, siempre que se logre una combinación de baja inflación, crédito eficiente, mayor inversión y vuelta del consumo.
La clave será que el crédito fluya, que se mantenga la estabilidad cambiaria y que el consumo —actualmente retraído— se recupere. Según análisis: “No basta con estabilizar el dólar y bajar la inflación; hace falta un gran salto de la inversión y, muy especialmente, recuperar el consumo interno”.