Durante el rodaje de la película The Letter, filmada entre Buenos Aires y Nueva York, Harvey Keitel se refirió con emoción al ambiente que encontró en la Argentina: «Hay un duende que reside en el espíritu de su gente», afirmó el actor en diálogo con la prensa.
Keitel, quien interpreta a un ex-marine que busca reconciliarse con su pasado a través de una carta, valoró el entorno porteño en el que trabajó: desde las locaciones de Avellaneda, Munro y La Boca hasta la gastronomía local. En particular, confesó haberse vuelto fan del asado criollo y del dulce de leche, tras compartir comida y mate con el equipo argentino.
La producción, protagonizada también por Britt Robertson y dirigida por Rodrigo H. Vila, se llevó a cabo en cinco semanas de rodaje intenso con un equipo 100 % argentino. El equipo destacó el nivel técnico y humano alcanzado en el país como clave para que el proyecto se realizara allí.
Para Keitel, la visita a Argentina no solo implicó trabajo cinematográfico, sino el reconocimiento de «una cultura vibrante, cálida y honesta», donde el arte, el espectáculo y la cotidianidad se entrelazan en un espíritu colectivo que lo impresionó.