Massacre despidió el 2025 a puro skate rock y con guiños a MasterChef en un Teatro Flores colmado

Massacre eligió una vez más su "segunda casa", El Teatro Flores, para ponerle el broche de oro a un 2025 intenso. Ante un recinto repleto de fanáticos, la banda pionera del skate rock en Argentina ofreció un concierto demoledor que reafirmó su vigencia y su capacidad para conectar con el público. Walas, con su habitual magnetismo escénico y su estética inconfundible, comandó una noche donde la distorsión y la psicodelia fueron las protagonistas, desatando el pogo que ya es una marca registrada en sus presentaciones.

El repertorio fue un viaje equilibrado por la extensa discografía del grupo, combinando los himnos de culto de sus primeros años con las canciones de sus trabajos más recientes que los catapultaron a la masividad. Sonaron clásicos infaltables como "Plan B: Anhelo de satisfacción", "La Reina de Marte" y "Niña Dios", coreados por una audiencia heterogénea donde convivían los seguidores de la vieja escuela con una nueva generación de jóvenes que descubrieron al grupo en los últimos tiempos. La banda se mostró ajustada y potente, demostrando por qué siguen siendo referentes indiscutidos del rock alternativo local.

La velada tuvo, además, un condimento extra que la hizo especial: el humor y la verborragia de Walas. Entre canción y canción, el cantante no esquivó su reciente y alto perfil mediático, lanzando varios "guiños" y comentarios irónicos sobre el universo de la televisión y MasterChef. Con la simpatía que lo caracteriza, bromeó sobre su faceta culinaria y la exposición en el reality, logrando la risa cómplice de los presentes. Fue una fiesta completa que celebró la música y el carisma de un artista que sabe reinventarse sin perder su esencia underground.

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