
Entonces, ¿no son ciertas las informaciones que hablan del origen del apellido que podemos encontrar en algunas páginas web?
Pues de todo hay, existen páginas fraudulentas que muestran la misma información genérica para todos los apellidos, sea cual sea el buscado, está claro que estas páginas web no nos aportarán nada.
Por otra parte, algunas páginas web más o menos serias ofrecen información extraída supuestamente de prestigiosas obras enciclopédicas en las que se narra la historia del apellido nombrando a un personaje concreto como tronco principal del apellido. Casi siempre estos fantásticos textos vienen acompañados de un escudo heráldico.
Sin embargo hay que entender que esta persona (generalmente un noble) es quizás la más antigua con ese apellido de la que se ha encontrado documentación, pero nadie nos puede garantizar que, independientemente de su relevancia social, fuera la que diera origen al apellido y por tanto sea el antepasado común de todos los que actualmente lo llevan.
En realidad lo que se nos presenta como el origen del apellido no es más que una parte de la historia de un linaje o familia que usó ese apellido hace siglos, como pudo haber muchas otras que usaran el mismo apellido de las que no se ha conservado información debido a su menor rango social.

Pero estos textos suelen relatar hechos que satisfacen el ego de muchas personas creyéndose descendientes de tal o cual personaje noble, sin pararse a pensar que muy posiblemente no les une ninguna relación de parentesco.
Y puestos a interesarnos por la historia de una familia con nuestro apellido, ¿no es de sentido común centrarnos en la nuestra? Llegados a este punto es obvio que una investigación genealógica ascendente por la rama del apellido partiendo de nosotros mismos es la manera correcta de saber más acerca de nuestro propio linaje.
Finalmente tras el estudio genealógico y a partir de los documentos encontrados de nuestros propios antepasados es posible que lleguemos a la conclusión de que existe realmente parentesco con aquel personaje histórico que aparece en la «historia del apellido» o bien que lo desestimemos completamente.
En el peor de los casos la búsqueda de documentación relativa a nuestros antepasados nos permitirá conocer nuestra propia historia familiar, verdadera y documentada, en lugar de informaciones genéricas.
Mención aparte merecen los escudos heráldicos a los cuales les hemos dedicado otro artículo.