Fuerte disparidad fiscal

Un reciente informe del IARAF ha puesto en cifras una de las grandes distorsiones de la economía argentina: la presión tributaria efectiva que enfrenta una pyme duplica a la que beneficia a los grandes proyectos amparados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según el estudio, una empresa mediana soporta una carga impositiva total del 50,7% sobre sus ganancias antes de impuestos, mientras que una compañía bajo el RIGI tributa solo un 24,1%.

Esta marcada diferencia se origina en los beneficios fiscales que otorga el RIGI, un régimen especial diseñado por el Gobierno para atraer desembolsos millonarios en sectores estratégicos como la minería y la energía. Las empresas que ingresan a este programa gozan de una alícuota reducida del Impuesto a las Ganancias (25% en lugar del 35% general), exenciones de IVA y, fundamentalmente, estabilidad fiscal por 30 años, lo que las protege de futuros aumentos de impuestos.

En contraste, el informe detalla que el asfixiante 50,7% que pagan las pymes se compone de una compleja superposición de tributos nacionales, provinciales y municipales. La carga incluye el 35% de Ganancias, el Impuesto al Cheque, las altas contribuciones patronales y, de manera destacada, el Impuesto a los Ingresos Brutos, un tributo provincial que grava la facturación sin tener en cuenta la rentabilidad y es considerado uno de los más distorsivos del sistema.

La conclusión del IARAF subraya la profunda inequidad del sistema tributario actual. Mientras se otorgan condiciones excepcionales para atraer nuevos capitales, el entramado productivo existente, que es el principal generador de empleo del país, se ve ahogado por una de las presiones fiscales más altas del mundo. El informe plantea que, para un crecimiento sostenible, es crucial aliviar la carga sobre las pymes y no solo enfocarse en los nuevos proyectos de inversión.

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