La interna política dentro del peronismo de la Provincia de Buenos Aires se profundiza en torno a un pedido de sesión extraordinaria en el Senado bonaerense impulsado por legisladores alineados con Cristina Fernández de Kirchner. El grupo buscaba que la vicegobernadora y presidenta del Senado, Verónica Magario, convoque al recinto para tratar dos proyectos que ya obtuvieron media sanción en Diputados y que, de no votarse antes de fin de año, perderían estado parlamentario.
Desde el sector que responde al gobernador Axel Kicillof manifestaron recelo y escepticismo. Funcionarios cercanos al mandatario bonaerense cuestionaron la urgencia del pedido, recordando que los proyectos objeto de la solicitud —la creación de un Centro de Industria Farmacéutica y una Empresa Bonaerense de Emergencias en Salud— estuvieron disponibles para tratamiento durante años sin que se los impulsara.
La tensión no se limita al tratamiento de leyes: también gira en torno a la designación de autoridades del Senado provincial, donde sigue sin definirse la vicepresidencia primera, cargo clave en la línea sucesoria del Poder Ejecutivo. El sector kicillofista apuesta por la senadora Ayelén Durán, mientras que el kirchnerismo busca posicionar al intendente Mario Ishii en ese rol, lo que añade un componente estratégico a la disputa.
Hasta ahora, Magario recibió el pedido de sesión pero no lo ha convocado formalmente, lo que deja abierta la fecha de un posible tratamiento en el recinto. El episodio refleja diferencias internas dentro del oficialismo peronista en Buenos Aires, con rasgos tanto legislativos como de alineamientos políticos entre facciones.