El Poder Ejecutivo ultima los detalles de la nueva reforma laboral que incluirá en el paquete de leyes a tratar en las sesiones extraordinarias del Congreso. La iniciativa busca "modernizar" las relaciones laborales y, según argumentan en la Casa Rosada, fomentar la creación de empleo registrado. Tres de los ejes centrales del proyecto son los cambios en las indemnizaciones por despido, las vacaciones y las licencias por enfermedad.
El cambio más disruptivo es la propuesta de reemplazar el actual sistema de indemnización por un "Fondo de Cese Laboral", similar al que rige en el gremio de la construcción (UOCRA). Este modelo implica que el empleador deposite mensualmente un porcentaje del salario en una cuenta a nombre del trabajador. Al finalizar la relación laboral, ya sea por despido o renuncia, el empleado puede disponer de ese fondo acumulado, eliminando así el pago de una suma única y cuantiosa por parte de la empresa al momento de un despido sin causa.
En cuanto a las vacaciones, el proyecto introduce mayor flexibilidad. La propuesta permitiría que, mediante un acuerdo entre el empleado y el empleador, los días de descanso puedan fraccionarse. De esta manera, un trabajador podría optar por tomarse períodos de vacaciones más cortos en distintos momentos del año, en lugar del bloque continuo que exige la ley actual.
Finalmente, para combatir lo que el Gobierno considera un alto nivel de ausentismo, la reforma prevé la creación de Juntas Médicas. Estos organismos tendrían la facultad de verificar la validez de las licencias por enfermedad presentadas por los trabajadores, buscando reducir el abuso de este derecho. El proyecto, que genera un fuerte rechazo en los sindicatos, será uno de los puntos más debatidos en el Congreso.