Miryam
Cardilli cuidaba en un geriátrico a Delia, una señora de 93 años, y
generó un vínculo tan fuerte que se la llevó a vivir a su casa. Sabiendo
el cariño que Miryam tenía por Delia, un mes antes de la pandemia, sus
familiares decidieron aceptar la propuesta de mudarla.
Delia
pasó de pesar 35 kilos a cerca de 60, su problema coronario se
estabilizó y comenzó a realizar ejercicios para sus piernas. “Creo que
el ambiente donde vive, la atención personalizada y sobre todo el gran
amor fueron las claves para que se recupere", asegura Miryam.
Fuente: La cien