En un giro inesperado dentro de la dinámica legislativa de La Libertad Avanza, la diputada rionegrina Lorena Villaverde decidió dar marcha atrás con su renuncia a la Cámara Baja. La legisladora había presentado su dimisión con el objetivo explícito de asumir una banca en el Senado de la Nación, en una maniobra política diseñada para reordenar las piezas del oficialismo en el Congreso. Sin embargo, ante la falta de certezas jurídicas y políticas sobre su desembarco en el otro recinto, optó por anular el trámite administrativo a último momento y conservar su lugar actual.
La decisión se precipitó luego de que quedara en evidencia que Villaverde no contaba con el respaldo total ni el consenso necesario dentro del propio cuerpo legislativo para garantizar su jura como senadora, una situación que exponía al bloque libertario a una derrota política innecesaria. Ante el riesgo concreto de perder la banca de diputada —que ya había puesto a disposición— sin poder asegurar su ingreso a la Cámara Alta, quedando así fuera del Parlamento, la dirigente envió una nota formal a la presidencia de la Cámara, encabezada por Martín Menem, para dejar sin efecto su renuncia y ratificar su continuidad en el cargo.