Las ferias de Chascomús tienen algo que va mucho más allá de sus puestos coloridos y la posibilidad de pasear el fin de semana. En cada una de ellas late una parte de la ciudad, el trabajo de quienes producen, crean, diseñan y encuentran en sus propios proyectos una manera de construir futuro.
Por eso, recorrer estos espacios también es una forma concreta de apostar por la economía local. Elegir un producto elaborado en Chascomús significa acompañar a una persona que emprende y contribuir a que los recursos vuelvan a circular dentro de la comunidad.
Con esa mirada, la Municipalidad de Chascomús sostiene la política de acompañamiento a emprendedores, emprendedoras, artesanos y MiPYMES, a través de distintas herramientas destinadas a fortalecer sus proyectos y ampliar sus posibilidades de crecimiento.
El propósito es claro: fomentar la producción local, promover el valor agregado, estimular la inversión y contribuir a la generación de empleo de calidad. En ese entramado, los espacios de comercialización adquieren un papel fundamental, porque permiten que el fruto del trabajo llegue directamente a vecinos y turistas.
El Paseo, una postal del trabajo local
El Paseo de Emprendedores forma parte del paisaje de Chascomús. Ubicado en la zona de Bulevar Presidente Perón y Costanera España, se transforma cada fin de semana y feriados en una invitación a descubrir y elegir entre artesanías y productos regionales realizados con diseño y mucho amor.
El espacio no se limita a ofrecer un lugar físico para vender. El acompañamiento del área de Producción Municipal incluye capacitaciones, intercambio y seguimiento, herramientas que contribuyen a profesionalizar los emprendimientos y abrir nuevas oportunidades.
Diseños con identidad local
Con más de dos décadas de historia, el Paseo de Artesanos ocupa un lugar especial dentro de la propuesta turística y cultural de Chascomús. Allí, el oficio se encuentra con la creatividad y las manos se convierten en protagonistas de piezas que llevan consigo una historia y una identidad.
El paseo reúne aproximadamente a 50 artesanos de la ciudad, que durante los fines de semana y feriados. Cada puesto ofrece una pequeña muestra de ese universo diverso que nace del hacer artesanal: objetos únicos y producciones cuidadas a partir de materias primas de calidad.
Caminar por el Paseo es, de algún modo, acercarse a la historia detrás de cada pieza. No se trata simplemente de encontrar un objeto para llevarse a casa, sino de conocer a quienes lo imaginan, y lo diseñan; descubrir oficios que se transmiten y técnicas que perduran.
Así, la apuesta por los productos locales no sólo implica un impulso económico, sino también la revalorización de la identidad y la cultura de nuestra ciudad.
Producir también es construir autonomía
La Feria de las Libélulas suma otra mirada al entramado productivo local. Surgida en el marco del programa Producir Igualdad, la propuesta genera un espacio de comercialización para iniciativas lideradas por mujeres y diversidades, promoviendo el desarrollo de proyectos de pequeña escala y fortaleciendo su autonomía económica.
Impulsada por las áreas municipales de Desarrollo Productivo y Políticas de Género, con el acompañamiento del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires a través del programa Comunidades sin Violencias, la iniciativa combina comercialización con capacitación y acompañamiento.
Las participantes acceden a tutorías personalizadas, capacitaciones y herramientas vinculadas con la formalización y la promoción de oportunidades de venta. La feria se convierte así en una vidriera, pero también en un punto de partida para seguir creciendo.
Así, cada fin de semana, Las Libélulas puede recorrerse en el Parque del V Centenario, en Lastra y avenida costanera Leandro N. Alem.
Cuando comprar es contribuir con nuestro futuro comunitario
Detrás de cada pieza artesanal, cada alimento, cada objeto de diseño o producto regional hay tiempo, aprendizaje, desvelos y una historia personal. Hay alguien que decidió transformar una idea en una fuente de trabajo y una familia que, muchas veces, encuentra allí una posibilidad concreta de crecimiento.
Por eso, el compre local no es solamente una consigna. Es una herramienta para fortalecer el mercado interno y construir una economía más próxima, donde productores, emprendedores, comerciantes y consumidores forman parte de un mismo circuito.