Jesús de Miguel, atacante del CD Tenerife de la segunda división de España, falleció este martes en el hospital luego de haber sido reanimado en pleno terreno de juego. El trágico episodio ocurrió en el minuto 98 del encuentro ante Andorra.
El jugador partió desde su campo para liderar un contraataque y el arquero visitante, Jesús Owono, lo golpeó con su rodilla en el pecho al intentar rechazar el balón. El delantero cayó desplomado y, a pesar de que los médicos ingresaron rápidamente para practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y restablecer temporalmente sus signos vitales antes de la suspensión del partido, su cuerpo no resistió.
Este dramático suceso forma parte de una larga y dolorosa cronología de fatalidades registradas en el fútbol mundial desde el siglo XIX, donde las causas se dividen principalmente entre afecciones cardíacas repentinas y golpes o traumatismos físicos de extrema gravedad.
Dentro de los fallecimientos provocados por golpes, traumatismos y lesiones internas, los registros históricos muestran antecedentes impactantes desde los inicios mismos del deporte formal. El primer caso documentado en la extensa base de datos corresponde al partido entre Estrella de Leven y Lily de Renton el 28 de diciembre de 1877, cuando el jugador Henry Smith sufrió la rotura del estómago tras recibir una violenta patada y murió.
Asimismo, la lista incluye casos particulares y trágicos como el del escocés James Dunlop en 1892, quien falleció de tétanos tras caer sobre un trozo de vidrio en un partido amistoso contra el St Mirren, o choques fatales en el terreno de juego, fracturas, rupturas de órganos y lesiones de extrema gravedad por impactos fortuitos o jugadas violentas.
Uno de los casos más recordados ocurrió el 30 de mayo de 1919, cuando se produjo el trágico fallecimiento de Roberto Chery, arquero uruguayo de 23 años perteneciente a la selección de su país y a Peñarol, quien murió durante el Campeonato Sudamericano tras sufrir graves dolores al realizar una atajada frente a Chile en un contexto donde no pudo ser reemplazado, pereciendo finalmente después de ser operado en Brasil
Por otra parte, la gran mayoría de los registros históricos corresponde a paros cardíacos, síncopes y muerte súbita, afectando de manera implacable tanto a futbolistas en ligas profesionales como a deportistas en competencias de ascenso y categorías formativas. A lo largo de los años, miles de jugadores se han desplomado repentinamente en medio de los partidos o entrenamientos debido a afecciones cardíacas congénitas no detectadas, arritmias fulminantes o miocardiopatías.
Entre los casos más recordados a nivel internacional figuran el del camerunés Marc-Vivien Foé durante la Copa Confederaciones de 2003, el del español Antonio Puerta en 2007 o el del italiano Piermario Morosini en 2012. El más reciente ocurrió el 27 de agosto de 2024, cuando el defensor uruguayo Juan Izquierdo, de 27 años e integrante del Club Nacional, se desvaneció en el campo de juego durante un partido de la Copa Libertadores frente a São Paulo tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
❤️🇦🇷🇪🇸 El posteo de Lionel Messi por la muerte de Jesús de Miguel: “NO HAY PALABRAS… MIS CONDOLENCIAS Y MUCHA FUERZA PARA TODA SU FAMILIA Y AMIGOS. QUE EN PAZ DESCANSE”. https://t.co/NNd6g06VKh
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) November 3, 2026
El 6 de agosto de 1922, el futbolista argentino Jacobo Urso, de 23 años e integrante de San Lorenzo de Almagro, protagonizó un trágico episodio al fracturarse dos costillas tras chocar con un rival, cuyos fragmentos le perforaron un riñón; a pesar de la gravedad, se negó a ser sustituido, jugó hasta desmayarse y falleció una semana después.
Años más tarde, los campos de juego y los entrenamientos en el fútbol argentino registraron dolorosos sucesos debido a paros cardíacos y traumatismos severos, tales como el ataque cardíaco sufrido por Héctor Sanabria (27 años, Deportivo Laferrere) al minuto 29 de un partido ante General Lamadrid el 27 de agosto de 2013, la lesión fatal en la cabeza sufrida por Emanuel Ortega (21 años, San Martín Burzaco) al impactar contra un muro perimetral en un encuentro de la Primera C el 14 de mayo de 2015.
Más recientes son los casos de Cristian Gómez (27 años, Atlético Paraná), quien falleció el 24 de mayo de 2015 a causa de una insuficiencia cardíaca en pleno partido de la Primera B Nacional, y el del mediocampista colombiano Andrés Balanta (22 años, Atlético Tucumán), quien sufrió un paro cardiorrespiratorio durante los entrenamientos del equipo argentino el 29 de noviembre de 2022 y fue declarado muerto tras 40 minutos de maniobras.
Atlético Tucumán lamenta confirmar el fallecimiento del futbolista colombiano Andrés Balanta. Abrazamos y acompañamos con profundo respeto a sus familiares y amigos en este momento. https://t.co/bwHWNrrk7h
— Atlético Tucumán (@ATOficial) November 29, 2022