an Gillan, la icónica voz de Deep Purple, cumplió 80 años sin intenciones de bajar el ritmo. En una reciente entrevista, el músico británico habló sobre la gira "The Long Goodbye Tour", que comenzó en 2017 y que, para alegría de sus fanáticos, parece no tener un final a la vista. "Supongo que es interminable", bromeó Gillan, confirmando que la banda sigue disfrutando de la energía de los escenarios y no tiene planes concretos de retirarse.
Con más de cinco décadas al frente de una de las bandas más influyentes de la historia del rock, Gillan reflexionó sobre la dinámica del grupo y su vigencia. Atribuyó la longevidad de Deep Purple a la pasión compartida por la música y a una química que se renueva constantemente, incluso con los cambios de formación a lo largo de los años. La banda, de hecho, se encuentra trabajando en nuevo material y continúa presentándose en grandes arenas de todo el mundo.
Sin embargo, no todo es rock and roll. El cantante se sinceró sobre un problema de salud que lo afecta de manera creciente: una progresiva pérdida de la vista. Gillan reveló que la visión en uno de sus ojos está casi completamente perdida debido a un deterioro en la mácula. "No me afecta para cantar, pero sí para la vida cotidiana. Leer un libro o un menú se ha vuelto un desafío", confesó, aunque aclaró que en el escenario se guía por la energía y la costumbre, sin que esto afecte su desempeño.
A pesar de las dificultades y del paso del tiempo, Ian Gillan mantiene una actitud filosófica y un profundo agradecimiento por su carrera. Lejos de pensar en el retiro, se enfoca en el presente y en seguir creando música junto a sus compañeros, demostrando que la pasión es el motor que mantiene viva la llama de Deep Purple.