Aunque ciertos segmentos de la economía argentina han mostrado crecimiento en el marco de las políticas económicas del Gobierno de Javier Milei, ese avance no se traduce en generación significativa de empleo formal, destacaron analistas y organismos de estudio.
Un informe reciente indica que los sectores más dinámicos —como el agropecuario, minería y canteras, e intermediación financiera— experimentaron una expansión considerable en la actividad económica entre los primeros nueve meses de 2023 y el mismo período de 2025, con un crecimiento agregado de 31,7 %. Sin embargo, esa mejora solo generó 354 nuevos puestos de trabajo registrados en ese lapso, lo que pone de manifiesto una desconexión entre actividad económica y empleo formal.
En contraste, sectores que se contrajeron —como industria, construcción y comercio— sufrieron una caída en su nivel de actividad del 8,5 % en ese mismo período y destruyeron más de 108.000 empleos registrados, según el análisis. Además, otros sectores con desempeño intermedio en términos de actividad —como pesca, electricidad, gas y agua, hoteles y restaurantes, transporte y comunicaciones y servicios diversos — también redujeron sus planteles a pesar de crecer levemente.
La explicación de este fenómeno está vinculada en parte a que los sectores que impulsan la actividad económica positiva en las estadísticas agregadas no son intensivos en mano de obra formal ni tienen la capacidad de absorber grandes cantidades de trabajadores en empleos registrados, al contrario de lo que ocurre en industria manufacturera, construcción o comercio, donde la caída de la actividad sí se traduce claramente en pérdida de empleo.
Este patrón sectorial también se observa en otros análisis de la economía local: la intermediación financiera y sectores vinculados a exportaciones han mantenido cierto dinamismo, pero ese crecimiento no logra compensar la caída del empleo formal en actividades tradicionalmente generadoras de trabajo, lo que colabora a explicar las altas tasas de desempleo y la persistencia de la precariedad laboral.
Expertos también señalan que la fuerte heterogeneidad del crecimiento económico —con pocos sectores dinámicos y muchos en contracción o estancados— es uno de los factores estructurales que impiden que el repunte de la actividad se traduzca en beneficios laborales para la población en general.
En síntesis, aunque algunos sectores muestran comportamientos positivos en términos de actividad económica bajo el modelo actual, esa expansión ocurre en actividades poco intensivas en empleo formal, lo que limita el impacto sobre la generación neta de puestos de trabajo y mantiene como problema estructural la recuperación del mercado laboral argentino.